Actualmente en el mundo más de 2 millones y medio de hectáreas está cubiertas por alcornocales, localizándose las mayores extensiones de masas naturales en los países del Mediterráneo Occidental: Portugal, España, Argelia, Marruecos, Francia, Túnez e Italia principalmente.
Es la península Ibérica, donde se concentra más de la mitad de la superficie mundial ocupada por alcornoques, tiene su óptimo en el cuadrante sudoccidental, donde forma extensos alcornocales, tanto en Andalucía y Extremadura, como en el centro y sur de Portugal.En Cataluña y la Comunidad Valenciana existen importantes representaciones de estos bosques, tanto por su extensión como por su rendimiento económico. En el resto de la península los alcornoques se encuentran en numerosos núcleos dispersos.
El alcornocal es el biotopo más rico de la UE, único en el mundo por ser fuente de biodiversidad y barrera natural contra la desertificación.
Es difícil describir un tipo de vegetación que sirva para todos los alcornocales. Dentro de cada clima, varían las zonas entre un alcornocal denso a uno aclarado o adehesado, cubierto de matorral, etc.
Aunque existen bosques puros de alcornoque, es frecuente que se mezcle con otras especies arbóreas, como por ejemplo, la encina (Quercus ilex), el quejigo (Q. faginea), quejigo africano (Q. canariensis), diferentes robles (Q. pubescens, Q. pyrenaica, Q. robur), etc., pero también otros como el acebuche (Olea sylvestris), el algarrobo (Ceratonia siliqua), o árboles de riberas.
El estrato arbustivo se suele encontrar, con especies como el madroño (Arbutus unedo), el lentisco (Pistacia lentiscus), el durillo (Viburnum tinus), el acebo (Ilex aquifolium), el palmito (Chamaerops humilis) los perales silvestres (Pyrus spp.) y el majuelo (Crataegus monogyna).
Respecto al matorral, es especialmente variado y rico en especies, adaptadas muchas de ellas a las perturbaciones del tipo de los incendios o pastoreos moderados. Encontramos aquí jaras y jaguarzos (Cistus spp. y Halimium spp.), brezales (Erica spp.), escobonales y retamares (Cytisus spp., Retama sphaerocarpa), aulagares y tojares (Genista spp., Ulex spp.), tomillares (Lavandula spp., Thymus spp.), y muchos otros.
En los alcornocales más densos y mejor conservados existen especies de hongos, algunos de ellos muy apreciados comercialmente, y muchos formando micorrizas con los árboles, a los que ayudan en su crecimiento. Entre los más frecuentes encontramos a la Amanita caesarea, diversas especies de los géneros Boletus, Lepiota y Russula, y otras que se alimentan de la madera del alcornoque como el Hypoxylon mediterraneum y la Armillaria mellea.
La fauna del alcornocal es relativamente más uniforme que la flora en toda su área de distribución, con especies propias de los bosques mediterráneos, básicamente.
Muchos de los grandes animales del alcornocal han desaparecido casi o totalmente durante la historia debido a la caza o a la transformación de estos bosques por parte del ser humano, entre ellos depredadores como el oso, el leopardo, el lobo o el lince, o grandes herbívoros como caballos y toros salvajes. Otros, sin embargo, como el ciervo o el jabalí, son cada vez más abundantes.
Una de las especies animales que ha sido más importantes en estos bosques es sin duda alguna el conejo. Antiguamente era muy abundante y constituía la base alimenticia de numerosos depredadores, como águilas, linces y otros. Actualmente ha disminuido muchísimo debido a la alteración del medio y a las enfermedades, ocasionando una grave crisis en el ecosistema.
Junto al conejo, otros pequeños y medianos mamíferos como musarañas, erizos, ratones, topillos y liebres conforman la alimentación de las especies predadoras, como son el gato montés, la garduña, la comadreja, la jineta y el meloncillo, estas últimas introducidas por el hombre en la Península Ibérica hace siglos.
También muchas especies de aves se pueden encontrar en los alcornocales, destacando las grandes aves, como el águila imperial, el buitre negro o la cigüeña negra, pero también las pequeñas, desde las propias de zonas abiertas adehesadas o casi esteparias (alcaudones, rabilargos, jilgueros, alondras) hasta las aves típicas de los bosques (arrendajos, pinzones, carboneros), pasando por otras que viven en el matorral (mirlos y currucas), en las riberas (martines pescadores, gallinetas) o en los roquedos (roqueros, golondrinas) presentes a menudo en el alcornocal. Son importantes las especies de caza, como la perdiz roja, la paloma torcaz y los zorzales.
Entre los reptiles, son abundantes los lagartos, como el ocelado, las lagartijas como la rabilarga y diversas culebras (bastarda, de herradura, de escalera...), y entre los anfibios, ranas, ranitas, tritones, sapos y sapillos, todos estos últimos asociados a la presencia de lugares con agua en los que reproducirse.
En total, más de 400 especies de vertebrados se pueden encontrar en los diferentes tipos de alcornocal.
También entre los invertebrados existe una enorme variedad de especies, del orden de decenas de miles, asociados al alcornocal, en sus distintos tipos y muchos exclusivos de él. Entre ellos, innumerables tipos de lepidópteros, coleópteros, himenópteros y arácnidos
Fuente: www.iprocor.org