El corcho es la corteza liviana y porosa del alcornoque, que reviste su madera y que se va engrosando poco a poco a medida que el árbol crece pudiendo llegar a alcanzar los 25 cm de espesor.
El corcho es un producto 100% natural y renovable, con propiedades físicas y químicas únicas, es compresible y elástico, ligero, impermeable a líquidos y gases, con elevada capacidad de aislamiento térmico y acústico, resistente al desgaste mecánico, a la degradación por ácidos y microorganismos y al fuego.
El tapón de corcho natural es de las aplicaciones del corcho más antiguas que se conocen. Se obtiene de las planchas de corcho natural por perforación de las mismas mediante una cuchilla en forma de tubo.La perforación en la plancha se realiza teniendo en cuenta el principio básico de que el eje de simetría del tapón y del tronco del árbol sean paralelos. Con esto se consigue que los poros de respiración del corcho natural sean perpendiculares al eje y no se produzcan fugas de vino en las botellas.
Tras la aparición del método champenoise a finales del siglo XVII era necesario un material elástico e impermeable que se ajustara al recipiente una vez introducido y que impidiera la pérdida de los gases producidos durante la fermentación, algo imposible de realizar con los tapones de madera utilizados hasta ese momento. El tapón de corcho, que por aquel entonces comenzaba a utilizarse en el tapado de vinos, cumplió a la perfección estas exigencias y se convirtió en el guardián perfecto e inseparable del champán, y posteriormente del resto de vinos.
Hoy en día el tapón de corcho supone el mayor volumen de negocio del sector corchero en España.El tapón es un material que todo el mundo reconoce y utiliza como un elemento más de la vida cotidiana. Desafortunadamente, este reconocimiento no se extiende de igual manera al alcornoque y su ecosistema, único en el mundo por ser fuente de biodiversidad y barrera natural contra la desertificación. La industria del tapón de corcho es una actividad limpia y respetuosa con el medio ambiente, mantiene la economía de muchas zonas rurales de nuestro país y es además clave en la conservación de este endemismo del monte mediterráneo.
En definitiva, todas estas características hacen del corcho un material único, por ser producto natural, renovable, reciclable, producido directamente por la aplicación de una gestión tradicional y sostenible del alcornocal que mantiene la actividad económica en muchas zonas rurales, y que, además de ser una importante barrera contra la desertización y almacén de carbono de larga duración, es el biotopo más rico de la Unión Europea.
Por ello la promoción del uso de corcho para la fabricación de tapones de vino, por ser esta la aplicación más utilizada actualmente y que por lo tanto mayor valor añadido le ofrece al corcho, resulta del todo indispensable para lograr su supervivencia.